sábado, 26 de abril de 2008

EL Jabali de bronce





[Cuento infantil. Texto completo]

Hans Christian Andersen



En la ciudad de Florencia, no lejos de la Piazza del Granduca, corre una calle transversal que, si mal no recuerdo, se llama Porta Rossa. En ella, frente a una especie de mercado de hortalizas, se levanta la curiosa figura de un jabalí de bronce, esculpido con mucho arte. Agua límpida y fresca fluye de la boca del animal, que con el tiempo ha tomado un color verde oscuro. Sólo el hocico brilla, como si lo hubiesen pulimentado -y así es en efecto- por la acción de los muchos centenares de chiquillos y pobres que, cogiéndose a él con las manos, acercan la boca a la del animal para beber. Es un bonito cuadro el de la bien dibujada fiera abrazada por un gracioso rapaz medio desnudo, que aplica su fresca boca al hocico de bronce.

A cualquier forastero que llegue a Florencia le es fácil encontrar el lugar; no tiene más que preguntar por el jabalí de bronce al primer mendigo que encuentre, seguro que lo guiarán a él.

Era un anochecer del invierno; las montañas aparecían cubiertas de nieve, pero en el cielo brillaba la luna llena; y la luna llena en Italia es tan luminosa como un día gris de invierno de los países nórdicos; y le gana aún, pues el aire brilla y adquiere relieve, mientras que en el Norte el techo de plomo, frío y lúgubre, deprime al hombre, lo aplasta contra el suelo, ese suelo húmedo y frío que un día cubrirá su ataúd.

Un chiquillo harapiento se había pasado todo el día sentado en el jardín del Gran Duque, bajo el tejado de pinos, donde incluso en invierno florecen las rosas por millares; un chiquillo que podía pasar por la imagen de Italia, tal era de hermoso, sonriente y, sin embargo, enfermizo de aspecto. Sufría hambre y sed, nadie le daba un céntimo y al oscurecer -hora de cerrar el jardín- el portero lo echó. Durante un largo rato se estuvo entregado a sus ensueños en el puente que cruza el Arno, contemplando las estrellas que se reflejaban en el agua, entre él y el magnífico puente de mármol «della Trinitá».

Se dirigió luego hacia el jabalí de bronce, hincó la rodilla al llegar a él y, pasando los brazos alrededor del cuello de la figura, aplicó la boca al reluciente hocico y bebió a grandes tragos de su fresca agua. Al lado yacían unas hojas de lechuga y dos o tres castañas; aquello fue su cena. En la calle no había ni un alma; el chiquillo estaba completamente solo; se sentó sobre el dorso del jabalí, se apoyó hacia delante, de manera que su rizada cabecita descansara sobre la del animal, y sin darse cuenta se quedó profundamente dormido.

Al sonar la medianoche, el jabalí de bronce se estremeció y el niño oyó que decía:

-¡Agárrate bien, chiquillo, que voy a correr!

Y emprendió la carrera, con él a cuestas. ¡Extraño paseo! Primero llegaron a la Piazza del Granduca, donde el caballo de bronce de la estatua del príncipe los acogió relinchando. El policromo escudo de armas de las antiguas casas consistoriales brillaba como si fuese transparente, mientras el David de Miguel Ángel blandía su honda. Por doquier rebullía una vida sorprendente. Los grupos de bronce que representan Perseo y el rapto de las Sabinas se agitaban frenéticamente; de la boca de las mujeres surgió un grito de mortal angustia, que resonó en la gran plaza solitaria.

El jabalí de bronce se detuvo en el Palazzo degli Uffizi, bajo la arcada donde se reúne la nobleza en las fiestas de carnaval.

-Agárrate bien -repitió el animal-, vamos a subir por esta escalera.

El niño permanecía callado, entre tembloroso y feliz.

Entraron en una larga galería que él conocía muy bien; ya antes había estado en ella. De las paredes colgaban magníficos cuadros, y había estatuas y bustos, todo iluminado por vivísima luz, como en pleno día. Pero lo más hermoso vino cuando se abrieron las puertas que daban acceso a una sala contigua. El niño no había olvidado cuán magnífico era aquello, pero nunca lo había visto tan esplendoroso como aquella noche.

Había allí una maravillosa mujer desnuda, como sólo pueden moldearla la Naturaleza y el cincel de los grandes maestros. Movía los graciosos miembros, delfines saltaban a sus pies, la inmortalidad brillaba en sus ojos. El mundo la llama la Venus de Médicis. Todo en torno relucían las estatuas de mármol, en las que la piedra aparecía animada por la vida del espíritu: figuras de hombres magníficos, uno afilando la espada -por eso se le llama el Afilador-, más allá el grupo de los Pugilistas; la espada era aguzada, y los combatientes luchaban por la Diosa de la Belleza.

El chiquillo estaba como deslumbrado por todo aquel esplendor; las paredes ardían de color y todo era vida y movimiento. Podían verse dos Venus, representando la Venus terrena, turgente y ardorosa, tal como Tiziano la había apretado sobre su corazón. Eran dos soberbias figuras femeninas. Los bellos miembros desnudos se extendían sobre los muelles almohadones; el pecho se levantaba y la cabeza se movía dejando caer los abundantes rizos en torno a los bien curvados hombros, mientras los oscuros ojos expresaban ardientes pensamientos. Pero ninguno de aquellos personajes osaba salir por completo de su marco. La propia Diosa de la Belleza, los Pugilistas y el Afilador permanecían en sus puestos, pues la Gloria que irradiaba de la Madonna, de Jesús y de San Juan, los mantenía sujetos. Las imágenes de los santos no eran ya imágenes, sino los santos en persona.

¡Qué esplendor y qué belleza de sala en sala! Y el niño lo veía todo; el jabalí de bronce avanzaba paso a paso por entre toda aquella magnificencia. Una visión eclipsaba a la otra, pero una sola imagen se fijó en el alma del niño, seguramente por los niños alegres y dichosos que aparecían en ella, y que el pequeño ya había visto antes a la luz del día.

Son muchos los que pasan por delante de aquel cuadro sin apenas reparar en él; sin embargo, encierra un tesoro de poesía. Es Cristo descendiendo a los infiernos; pero a su alrededor no se ve a los condenados, sino a los paganos. El florentino Angiolo Bronzino pintó aquel cuadro, lo más sublime del cual es la certeza reflejada en el rostro de los niños, de que irán al cielo: dos de ellos se abrazan ya; uno, muy chiquitín, tiende la mano a otro que está aún en el abismo, y se señala a sí mismo, como diciendo: «¡Me voy al cielo!». Todos los restantes permanecen indecisos, esperando o inclinándose humildemente ante Jesús Nuestro Señor.

El niño empleó en la contemplación de aquel cuadro mucho más rato que en todos los demás. El jabalí de bronce seguía parado delante de él. Se percibió un leve suspiro; ¿salía de la pintura o del pecho del animal? El niño extendió el brazo hacia los sonrientes pequeñuelos del cuadro, y entonces el jabalí prosiguió su camino, saliendo por el abierto vestíbulo.

-¡Gracias, y Dios te bendiga, buen animal! -exclamó el muchacho, acariciando a su montura, que bajaba saltando las escaleras.

-¡Gracias, y Dios te bendiga a ti! -respondió el jabalí-. Yo te he prestado un servicio, y tú me has prestado otro a mí, pues sólo con una criatura inocente sobre el lomo me son dadas fuerzas para correr. ¿Ves?, hasta puedo entrar dentro del círculo de luz que viene de la lámpara colgada ante el cuadro de la Virgen. A todas partes puedo llevarte, excepto a la iglesia; pero si tú estás conmigo, puedo mirar a su interior a través de la puerta abierta. No te apees de mi espalda; si lo haces, caeré muerto, tal como me ves durante el día en la calle de la Porta Rossa.

-Me quedaré contigo, mi buen animal -respondió el niño; y el jabalí emprendió veloz carrera por las calles de Florencia, no deteniéndose hasta llegar a la plaza donde se levanta la iglesia de Santa Croce.

jueves, 24 de enero de 2008

¿5 ó 6?


Mas vale q la cerca este suficientemente alta,
para que detenga la intempestiva claridad de la miseria.
Quiza no duela sentir el hambre...
...penetrando...
...por el sollozante bolsillo de mis hijos.
Ayer, el pan endurecido por el frio del alma
de los seres que lo arrojaron al piso para alimentar la descompuesta esperanza,
alimentó por 5 o 6 segundos mi rapaz delirio de saciedad de consuelo.
Mas vale que la cerca este suficientemente alta,
para no verte verme,
para no salir de la vida rauda.
Y mañana al despertar seguire viendo,
el naranja atardecer de una noche que no acaba.

FITZCARRALDO



De que el continente americano es rico, creo que no hay discusión. Muchos países han tenido su minuto de fama en que sus recursos naturales enriquecieron las arcas, lo supo Potosí con sus minas de plata, Argentina con sus cueros, Chile con el salitre y así se puede seguir mencionando a cada país. Pero uno de los mundos más sorprendentes que se crearon fue el de las ciudades de la Amazonía sobre todo Manaos, Belém do Pará e Iquitos.
Las ciudades del caucho… las lagrimas milagrosas de lo árboles que enriquecieron a Brasil y a los países amazónicos, transformó a ese hermético mundo de los grandes árboles, de los ríos gigantes, de los animales salvajes y de los aborígenes desconocidos en la oportunidad. Parece extraño que por Goodyear y su trabajo en Vulcanización del caucho,el lugar más agreste del planeta a principios del siglo XX, comenzará a vivir el Ciclo da borracha, más conocida como la fiebre del caucho.


Werner Herzog comienza su historia desde el mítico día en que Enrico Caruso cantó en el teatro de Manaos... parecen dos mundos distintos el que el celebre tenor cruzara el Amazonas para sellar la prosperidad de una época que ahora parece cercana al Macondo de García Marquez.


Ese momento histórico es el motivo de Fitzcarraldo… ese personaje que había emigrado hasta Perú, motivado por su tenacidad de hacer algo grande para Iquitos. Sus sueños eran simples, sólo quería transportar la grandeza de Manaos a la Amazonía peruana. Ver a Klaus Kinski en los ríos de Sudamérica se me ha hecho una imagen habitual, desde Aguirre a Fitzcarraldo... la fuerza en la mirada, y porque no decirlo, su propia locura convierten a este actor alemán en la propia película.
Los que se obstinan en hacer sus sueños realidad son sonámbulos, son peligrosos y no se les puede despertar. La locura de Fitzcarraldo parece cuerda cuando comienza a subir río arriba en una selva habitada por los jíbaros. La opera es el sonido que lo transporta contra la corriente... hacia la incomprensión de la tripulación.
Pero en esta historia hay un punto de inflexión que transforma la película Fitzcarraldo de película interesante a algo que está por sobre todas las dimensiones del cine. Cometeré el pecado de contarles que cuando ha pasado gran parte de la historia... y con ayuda de los aborígenes, la tenacidad de Fitzcarraldo desea transportar el barco por sobre una montaña a pulso.
Ese es Werner Herzog, tan obstinado como Fitzcarraldo que transforma el paisaje para lograr la hazaña... el corazón se hincha al ver semejante acción, de ver como el esfuerzo conjunto pese a lo agreste de la selva... un barco se avanza por la montaña en busca del río paralelo, sin efectos especiales, sin maquetas, sin efectos de computador... sólo el temple de un director y un actor con caracteres completamente opuestos... y en constante disputa.

¿Qué hubiese sido de esta historia sin el odio mutuo entre Herzog y Kinski?. Parece que así como necesitamos del amor, el odio también es un sentimiento noble. No solo por lo que el bolero canta, si no porque el odiar tiene pizcas de dolor, gotas de amor y deseos de muerte. Los egos mutuos no cabían dentro del Amazonas... y como ya es casi un clásico las peleas entre actor y director eran insostenibles (aunque cuentan que también fue un truco publicitario).

Los sueños de gloria de Fitzcarraldo se fueron disolviendo a medida que el caucho comenzó a obtenerse desde otros lugares como el sudeste asiático y nuevas ciudades empezaron a decaer, el caucho perdió exclusividad y como el hilo se corta por lo más fino, los seringueiros, que habían emigrado principalmente del nordeste de Brasil, se llevaban la parte más dura en un régimen de semiesclavitud, las ciudades se han llenado de los fantasmas de los días de gloria del caucho. De la historia del barco Fitzcarraldo que navegó por la montaña, de la voz de Caruso en medio de la selva, de Goodyeaer y las empresas.

Los árboles parecen cubrir el pasado, ya no quedan huellas de esos sueños, aunque el caucho continúa explotándose en Manaos e Iquitos, aunque el petróleo es uno de los elementos más importantes de los ríos. Herzog nos regaló la historia de Fitzcarraldo y con ella removió las hojas como si tuviese una hoz, para recuperar ese pasado glorioso en que los arboles lloraron otra de las tantas riquezas de la selva.

Saludos a todos

miércoles, 23 de enero de 2008

Europa siempre sera bonita (grito hungaro)


Ay, que las manos se vierten sobre su torso caliente,
ruedan tus piernas frente al abismo,
maniatame la vida querida y refleja el surco
en mis venas.
Perforame con tus besos, atormenta mi destino,
devorame, transformame...
... Europa siempre sera bonita.
No lamentes mi camino lleno de orquideas,
patrociname durante dos noches,
anunciame, quiereme, odiame
arrancame la vida ¡carajo!, ¡arrancame la vida!...
...Europa siempre sera bonita.

Mickey Mouse Garcia


Es mas latino que la mano de mi abuela
cuando repartia a siniestra
las nalgadas de las tres
No perdona la memoria de Elvis Presley
descuida las Flores
y acaricia el acanto.
¿Que fue del baby boom de los ochentas?
aun le recuerdo rompiendo las faldas
de la niña de atras.
y...
... ¿que del beat?
Taciturno, moribundo
que alimenta sus horas con un dejo de azar.
Ya no juego a verte el cuerpo, ya no juego.
Quiza el rio Bravo no perdona
que del otro lado es Grande.

jueves, 25 de octubre de 2007

Diez minutos





Hoy me tomo 10 minutos volver la vista al frente y demostrarle al mundo que mis escritos no son mas que una corriente tendenciosa que recorre mi piel desde hace varios lustros.
Ayer tambien tome 10 minutos para pare hacerle entender.
El problema es que simplemente mis dedos desconocen la forma de plasmar la risa de manera en que todo mundo ria, cuando escribo mis pajaros no vuelan, cosa que no es por que esten tristes, sino porque les gusta sentir la tierra que pisan; mis nubes no son blancas, por que el gris les da profundidad; mis globos multicolores, son vistos desde lejos para no marearme; tus ojos, hermosa mia, azules como el cielo, se ven mejor en la privacidad de nuestra alcoba; cuando los niños juegan, lo hacen a mis espaldas, para que no me de envidia su corta edad que añoro.
Si soy Feliz, de noche y de dia, con risa y llanto, cuando abro mis ojos te veo y antes de cerrarlos tambien, te sueño sabor limon y me sabes a frambuesa. ¿que mejor motivo? ¿que mejor motivo? Aqui solo falta la brisa del ocaso, en una playa vacia, mientras el sol se marchita...
...bajo el tibio de tu voz.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Ayer


cambie la sabana por un puñado de ideas, fue un mal trueque, la cama de mi vecina se asomo antes de tiempo, atorando mi billetera en un dulce frasco de anis.
el singular comentario surco mi espada, la admiro y volvio atras.
Ni siquiera eran entonces las seis.
Inmisirecorde retorci el tiempo y la regrese a su nido, la inspire, la toque, la senti, quiza no debi reir.
abraze la espera del ciervo, acorrale tus pasos, recorde las cuatro y sin dudarlo, lime la añoranza...
...con un pedazo de sal.

Grbada de principios de Noviembre


Grbada, Grbada.
Fria como la esperanza, llenando el tiempo con decadencia
escapando tranquila de mardas de dalas
madelando el dento con fraugas de hierro
comendando el dia
diferendo el bosque
al parnarse las pordas a las frete en celo
Grbada, Grbada.
Trasdelando dos y tres sin derpar la tibia
brapudando destess ms dinto di ferdo
brupudendo tente misol
micordedo
perfon di sol
Fria como la esperanza, llenando el timpo con decadencia.

Jaqueline Dardano



Enseñame...
vos, guapo, que sos un poco más grande a construir un avión de plástico para escapar juntos a una isla de niebla.
Decime...
como puedo ser invisible a las serpientes que envidian esta maldita jaula de oro. Desde aquí no puedo tocar las flores ni beber sol ni salpicarme de lluvia.
Enseñame...
a dejarme llevar por vos, hacia el cuarto de hiedras, muñecas y pinturas donde todas las paredes saben a chocolate.
Abrazame ...
así. Con ternura adolescente...
Llename ...
de miedos esta valentía que me pone siempre en el lugar del león en este pueblo de hombres de papel y mujeres que amamantan con leche en polvo.
Dejame sentir cobijada por tu voz en este temporal. Gastame...
en versos y guardame herida en el bolsillo de tu saco.
Pero no me devuelvas a las rejas brillantes.
Aguantame un tiempo este silencio, no más, hasta que las alas vuelvan a crecer.
Dale ¿qué te cuesta?, deja que flote en los húmedos ríos de tu saliva esta flota de barcos de papel que aún no ha navegado...
Y que nadie sepa en redacción que en el bolsillo, justo delante de tu corazón, llevas un duende con cuerpo de mujer en el jardín de casimir.
Dejame asomar por la costura y observar tu mundo. Y reír a carcajadas porque nadie me ve. Porque al final he logrado ser un poquito de amor.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Diadema


Al dar tres noches la vuelta entera
sobre mis pies de cantera
y reir entrando en viento
por mis comisuras, por mi risa

Dame la mano, la espalda y la tez
Abrazame, cariño, abrazame

tres noches se albergaron en las entrañas del canto
Wagner ronda mi sepultura
y mis Valkirias, queridas valkirias
ma dan sus senos ardientes al despertar
bajo la penumbra de tu olvido.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Derroche de vida


dame el tiempo vida, de cruzar mis pasos con los tuyos, de volver hacia el santo sueño diurno, a sentir bajo mis pies tu osadia.
Dame gloria. vida, para mostrarte que todavia queda infinito, sin importar si son las dos o tres de la mañana, dame vida, vida.
desgarra mis costillas y mis pulmones y mi corazon y arrancame la vida que me ofreces para darle al cielo tus encantos.
No me abandones vida sin darme la muestra de tu presencia eterna.

jueves, 5 de julio de 2007

Acapulco "Chic"


Cuadrante a la derecha de la nube de mar

rompen las olas

hotel de Andrea, 01449 9703800 y 3186 buscando la alameda

Cuarto al borde la miseria

Bramatú que ronda el bosque

con mirada inquisitiva

mira al cielo, a las estrellas

y suplica por la ausencia...

...con su lagrima en la voz.

lunes, 14 de mayo de 2007




Por donde sueña el descanso, subito me patea el rostro, hace ruido, carcome mis falanges, me traiciona, vomita sobre el sepulcro de la podredumbre, del hedor marchito.
La risa fatua cubre con mantos de hollin mi esperanza,
solo el negro tras el negro va.
Maldigo la plaga que absorve el suspiro, el ultimo aliento, el escenario.
¿Que mas logra el odio al nacer, cultivado por petalos de la ignorancia?

lunes, 7 de mayo de 2007

Sueño en español




Amsterdam pinta de blanco


tus jarrones


negra que ronda mi puerta


cuando cae el sol


Parte la boca del lobo


parte de boca


parteboca.


Dentro de mi


Selva de duende


lanza de ecuestre


pinamar.


Tiempo que va




Hagamos la guerra en camposanto


mientras la manecilla grande da en el once


corramos minutos de pesadumbre


al dar la manecilla chica en el cuarto.


Marchemos sin par, marchemos


hasta que le doncella olvide su patria


Gritemos al mar, gritemos


que a las cuatro treinta se va el mañana.


¿donde quedaron las piernas torneadas que al correr el dia se disfrazan de magia?


¿Donde volveran las niñas a jugar con sus palmas rendidas al sol?


¿Donde señor, donde?


¿Cuando tocaran mis fauces tus miradas solitarias, mientras la noche absorbe tus dias de abril?


Mas alla del sueño, mas alla,


se arremolina tu boca en mi suspiro,


tus senos en mi espacio,


y tus cinco y veinte


sobre mi omega azul.


lunes, 30 de abril de 2007

Mi casa

Vista de México desde mi apartamento

¡¡Hay!! que las noches de México no tienen ese "que se yo"

quiza por las tardes, el rocio de la lluvia de agosto logra desdibujarse un poco

por las rendijas de aquellos callejones de Bucareli o de la merced.

Quiza cuando salgo de mi casa de la calle de Arquimedes, los arboles cobijan mis suspiros y las hojas de otoño vuelan a través de mis pisadas nostalgicas.

Pero no existen ni esa brisa ni esa pisada porteña, no existen.

No hay un Belgrano ni un corrientes, mucho menos una recoleta.

Polanco no es igual, aqui no ha corrido mi sangre ni se escucha gardel.

Aqui y alla son tan distantes como una provoleta del 10.

Por aca no existe ni batata ni mantecol, ni humita ni dulce de leche, ni Billiken...

...y la nevera se llama refrigerador.

tampoco hay living ni pullover, ni polleritas ni ponchos ni cruz de malta.

Por aca solo hay un beso que sueña con tirarse al sol junto a los elefantes marinos y la manta albiceleste que estruja minuto a minuto mis noches de abril.

Catapum




Catapum de vuelta en vuelta


que redondea la miseria


catapum de santo y seña


de mil hojas encarnadas


catapum pum pum


de rebote hiedra santa


que transforma la sirena


catapum

viernes, 27 de abril de 2007

Nocturno I


¿Donde extravie el espejo
en el que veia mi anhelo?

¿En las jaulas doradas o en el azul del mar?

Dame las manos de vid
que inunden mi alma de francas costumbres

maniata las bodas y dime por donde
se llega a donde la noche se aclara.

Dime por donde, mi amor, dime por donde.

Veintiuno


Consternado por veintiuno
doy vuelcos en cama plana
golpeo las blancas risas
que destruyo Chernobyl.

vueltas y vueltas da
la memoria de los muertos vivos,
la de los muertos muertos
y la de las aves
que no lloran mas.

Rios de azufre por sus ojos
fuego crudo por sus piernas
acidez que transforma tu boca
en un festin de rads.

miércoles, 25 de abril de 2007

Tiempo de Fe.


Fe de saber de ti
en la noche prohibida
que el lamento ha olvidado bajo un manto de ceniza.
Corre el viento tras la noche donde la suerte se pierde
en un juego
de embustes y triquiñuelas
con un ligero toque de sal.
¡Regresa la mano dada!
¡no he pedido su boca!
Quiza la niña que sueña

olvido que tiene alas.

Argentino



Ronda el cuerpo Tucumano sobre el suave desliz de tus caderas, raudo el tiempo porteño casi ciego, otoño enfermo. Bahianas de cuerpos blancos acompañan al sol en su cadencia minutas de acento hermano compactan su voz en la tiniebla. Te extraño padre, mio, Argentino con tu sorda risa la campana el repique cambia el alma brava por la suave brisa del camino.

viernes, 16 de febrero de 2007

nostalgia




prueba de tiempo
desnudos de montes obscuros
cadenas de llanto
mirando al deseo

¿donde quedaste mirando al vacio?
pedazo de espacio
marea de pardo

regresa a mi tiempo