viernes, 19 de septiembre de 2008

ICI



Que fabuloso es despertar a tu lado y abrazarte y poder sentir en mis sueños el olor de tu cuerpo.
Que delicia representa verte caminando por mi casa, con tu sonrisa y con tus besos que adornan mis noches.
Como he disfrutado tus labios, tus piernas y tu voz, esa que cruza despacito cada vez que despiertas a las seis de la mañana.

Como te voy a extrañar, carajo, como te voy a extrañar.

Y dime: ¿Como me voy a explicar cada noche, cada vez que encienda el televisor, que tus suspiros no revolotean de manera continua por mi almohada?

¿Como me explico mi amor, como me explico que mis besos no comprenderán el por que se perderán en el vacío? noche tras noche, sueño tras sueño.

Enséñame como consolar mis lagrimas, cuando broten angustiadas al darse cuenta que a mi lado, sin tu risa, se siente un tremendo abismo y que no se conforman sabiendo que pronto regresaras, con un suspiro bajo el cuerpo.